donde toda mi estupidez y mis patologías cobran vida.

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28 enero 2010

Quiero mi high five de regreso.

No estoy hablando de la red social precursora de facebook que nos permitía un stalkeo mucho más libre y a la vez ponerle cara a nuestros stalkers. No, estoy hablando del saludo. Esa maravillosa expresión de emoción, excitación, gloria y amistad que para mí es el máximo exponente de felicidad. Sí el chest bump y una buena nalgada pueden emocionar pero nada como un BUEN high five. Aprovecho para comunicarles mi frustración de que no haya una traducción literal al español. Me caga decir high fives pero me jode mucho más un "¡dame esos cinco!" no, no te los doy. Si alguien tiene una propuesta de cómo llamarlo venga.

Pero bueno, el punto es que ya desde hace unos años, lenta y meticulosamente la grandiosidad del high five se ha ido sustituyendo por esta reverenda mierda:














Ya ni dar la mano sabemos. No sé de dónde viene, no sé cuándo empezó pero lo odio. Y peor la gente que apenas te da la mano o el que la extiende por completo y la regresa inmediatamente para hacer lo del puño, ¿si ubican? No pueden ser las dos, o das bien el high five o sólo das el puño, pero no así gente, no así.

No soporto ir caminando por el pasillo, ver a alguien que viene hacia mí, empezar a subir mi mano lleno de ilusiones y con la expectativa de una explosión de awesomeness y justo cuando llego a él, o pone la mano abajo (low five, tampoco soy fan) o de ladito, desliza y puñito. Tu puñito sabes por dónde te lo voy a meter no? En serio, es muy frustrante que se haya perdido esta costumbre, no está chido. Imagínense que en su boda justo cuando van a besar a la novia ella gira la cara para un beso el cachete, o de plano se quita y con una sonrisa pícara te toca la nariz con un dedo mientras dice "ti quiero". No me gustaría nada, no me gusta nada, no me gusta nada nada a donde va esto. Si seguimos así vamos a acabar saludándonos con los codos o algo, ojalá hubiera puesto cocos en vez de codos, eso sí estaría chingón.
Así que una vez más los convoco a dejar de saludar como si fuéramos parte de un culto chaqueto ya nada exclusivo para volver a lo que nunca tuvo por qué dejar de ser o por lo menos ya saben cómo saludarme cuando me vean.

Resumiendo, vean Top Gun.


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Y para ver de lo que nos estamos perdiendo, vean esto.


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High Five.